A continuación aparece el resultado de la tarea que desde PDP ELE se nos pide en el primer módulo, que es la elaboración de un mapa mental que relacione los aspectos tratados en los distintos apartados que forman dicho módulo I.
Además de elaborar este mapa personal, he pasado tiempo intentando descifrar aquellos que han elaborado algunos de mis compañeros en este curso. El resultado por mi parte, en este último aspecto, ha sido poco productivo, pues reconozco que no he conseguido desarrollar ningún producto que los haga útiles para mi reflexión sobre el módulo. Más allá de algunos dignos alardes tecnológicos, creo que de la misma manera mi mapa mental aportará poco o nada al resto de compañeros, al igual que pasaba con los esquemáticos apuntes de mi época universitaria -que solo entendía yo cuando se me ocurría esquematizarlos de manera parecida a estos mapas mentales-. Este tipo de tarea me parece, en algunos casos, útil para desarrollar ideas propias, personales y, en general, difícilmente transferibles a otras personas. Sin embargo, creo que mi problema en esta tarea ha sido ir al revés de cómo trabaja nuestro cerebro: primero he asimilado las charlas y exposiciones, extraído ideas, conceptos, etc. y luego he pretendido crear con todo ello un mapa mental. Entiendo que esto debería ser al revés, pero creo que la forma de abordar el conocimiento para cada individuo es el que es y al que está acostumbrado desde la formación de su razonamiento, por lo que quizá el resultado no es el ideal. Del contenido de las charlas y las exposiciones he sacado mucho, aunque no por medio de un mapa mental que no he podido relacionar en su totalidad. En cualquier caso, lo he intentado.
Mapa mental sobre la lengua en su hábitat
Llegamos al aprendizaje a través de elementos como la imaginación o la intuición, con ayuda de facilitadores como el juego para que la atención se produzca, a través de la necesaria implicación de razón y emoción. Sin emoción, no hay aprendizaje.
