viernes, 24 de abril de 2015

Un sueño en el horizonte

Como profesores debemos conseguir la difícil tarea de provocar en el aprendiz, en el aprendiente, la necesidad de conseguir un sueño. Llamadlo sueño, anhelo, deseo o reto, por ahora me valen estas y otras que podáis plantear de similar significado. Provocar la pérdida de ilusión en el estudiante es el mayor fracaso que el enseñante puede obtener en su carrera. Es mi filosofía profesional.
La educación de épocas anteriores no necesitaba ilusionar, es más, con la ilusión se podía dar al traste con lo pretendido, hacer hombres -mucho costó que la ilusión de unas cuantas mujeres cuajara en el resto en forma de derecho natural, el de la educación hasta niveles idénticos a los ofertados para el género masculino-, hombres, como decía, iguales, capaces de complementarse en un trabajo mecánico y, dado el caso, fáciles de sustituir por otros educados bajo el mismo patrón que los anteriormente utilizados. Se trataba de la era industrial, donde lo mecánico le proporcionaba el pan para comer a nuestros antepasados.


Sin embargo, algún bien intencionado soñó, se ilusionó, con la existencia de máquinas que lo hicieran todo para ayudar a vivir mejor al hombre. Y así fue, mientras dichos aparatos no pasaban de ser burdas copias defectuosas de los cuerpos humanos para cuya ayuda nacían. 
Siempre existió la ilusión, y hubo quien la tuvo para llegar a crear máquinas que llegaran a ser como los humanos e incluso pudieran superarlos. Así fue, las fábricas se llenaron de ellas y los humanos, poco a poco fueron sustituidos por aquellas que originalmente se crearon para ayudarlos. 
Poco a poco se iba transformando la sociedad pero aquellos que habían sido educados para producir en línea y que fueron tocados con la varita del poder continuaron creyendo que el futuro era seguir formando personas en serie que ocuparan los puestos de las cadenas de producción donde, sin embargo, ya no hacían falta. Un pequeño detalle que aquellos líderes que habían sido formados como el resto de los mortales nunca entendieron ni han entendido aún.

La ilusión por aprender para conseguir ser personas con una vida, no un engranaje más de la fábrica, es lo que el profesor debe impulsar en el alumno para que este lidere su propio aprendizaje, asesorado por el experto pero con múltiples fuentes de información que le permitirán, si el profesor ha sido capaz de transmitir la necesidad del pensamiento crítico en aquellos a los que asesora, escoger aquello que realmente le sea útil para el desarrollo de su vida mediante lo aprendido.
Como profesor de una segunda lengua, busco la difícil tarea de hacer conscientes a mis alumnos de sus necesidades para reflexionar sobre sus objetivos. Para ello debo analizar cuáles son sus capacidades individuales y sociales y reflejarlas para que ellos las asuman como algo tan natural como su propia imagen y lo utilicen para reforzarlos y que sean conscientes de la manera en que aprenden y colaboran para poder ponerlo en práctica de la mejor manera posible.

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Esa búsqueda de la que escribo más arriba solo es posible si existe una necesidad de aprendizaje continua por mi parte para conseguir evolucionar y, por tanto, mejorar en mis clases. El aprendizaje se produce en muchos contextos que contienen algunos elementos en común, como por ejemplo la reflexión. Ya sea aprendizaje formal o informal, la reflexión debe existir siempre y debe quedar reflejada de alguna manera, sobre todo si la memoria no es una de tus principales virtudes, como es mi caso. Por eso nace este blog, que en realidad es como una versión Beta -de ahí su título- de mi bitácora principal y en la que siempre que puedo sintetizo todo aquello que aprendo en los cursos que sigo, en mis clases a través de mis estudiantes y de mis compañeros, los que trabajan cerca de mí y los que voy conociendo en encuentros, cursos y redes sociales en los que participo.

Este blog "en beta", palabrasenele.blogspot.com, contiene las entradas que directamente me marcan en esos cursos que sigo. En palabrasenele.wordpress.com los post corresponden a aquello que, como digo, sintetizo y desarrollo a partir de todos estos elementos que describo tal y como yo creo adecuado en cada momento.






Espero que os resulte de interés. Si lo deseáis, se aceptan comentarios, reflexiones y, por supuesto, críticas. También podéis seguir mi cuenta en Twitter: @meugercios o en Pinterest: @palabrasenele






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